Del estrés a lo traumático

A la fecha, en México se han reportado una cantidad sin precedentes de personas que han sido víctimas de sucesos violentos o inesperados con alto grado de ansiedad; lo que hace pensar que es mucho mayor la posibilidad de que nosotros mismos o alguien cercano corramos el riesgo de sufrir un percance automovilístico, un robo, un asalto, una contingencia natural, una cirugía sorpresiva o, como suele decirse, podríamos “estar en el lugar y en el momento equivocado”. Evitar lo anterior es incorporar todas las acciones posibles de prevención y quedarnos en casa, evitando la vida social y laboral, así como no hacer uso de televisores, apagar nuestras redes sociales y ni se le ocurra contestar el teléfono, porque podrían ser malas noticias.
Sin embargo, si en algún momento de nuestra vida infantil vivimos acontecimientos traumáticos, el solo hecho de recordarlos corremos el riesgo de rememorar la desagradable experiencia.
Estoy escribiendo sobre un diagnóstico que está clasificado dentro de los trastornos mentales que, a diferencia de la mayoría de ellos, si conocemos la causa que lo provoca. Me refiero al trastorno por estrés postraumático (TEPT).
Quien ha padecido TEPT sabrá que es un problema de salud pública muy común, que genera altos costos de atención médica y que desequilibra el estado de salud física y la vida laboral y familiar de la persona. El origen del mismo ha sido la sobre exposición a un evento que implicaba el riesgo a la vida, lesiones letales recibidas o violencia sexual. Hace setenta años recibió el nombre de “neurosis de guerra” y el concepto ha ido evolucionando a como se conoce el día de hoy.
Dependiendo el tipo de suceso, las condiciones psicológicas de cada persona y el grado de exposición que se tenga, una persona con TEPT presentaría síntomas de recuerdos recurrentes y sueños angustiosos, molestias fisiológicas, evitación persistente a todo aquello que la persona relaciona con el suceso traumático, alteraciones del curso del pensamiento, disfuncionalidad laboral o escolar, y episodios de crisis emocional de bajo control.
Según la Encuesta Nacional Epidemiológica Psiquiátrica en México, se reporta que 1.4% de la población encuestada presentaba estrés postraumático; siendo las mujeres quienes presentan una mayor prevalencia de TEPT causado por violencia física, abuso sexual, acoso sexual. En la clínica, vemos varones con TEPT a causa de víctimas de delitos violentos, secuestro, accidentes graves u homicidio accidental.
Para algunos investigadores, el tipo de trauma experimentado por una persona puede no llegar a estructurarse o cumplir los síntomas que caracterizan a un trastorno mental; sin embargo, señalan algunas características importantes como: el actuar de manera prepotente y abusiva ante otras; dificultad para confiar en personas cercanas; dificultad para construir lazos o redes sociales; el vivir en aislamiento; padecer estados de ansiedad frecuentes; dificultad para expresar los afectos; presentar frecuentes y diversas enfermedades de fácil manejo médico; y confusión en encontrar significado a hechos importantes en la vida.
El escenario actual de la vida social nos lleva a prestar atención a las señales mínimas de ansiedad, pues representan un factor de vulnerabilidad.