Del coronavirus y discursos de odio

Seguramente usted es de esas personas que ha estado recordando experiencias e historias vividas durante la pandemia de influenza H1N1 de 2009.

Probablemente usted haya recordado algún comentario y publicación leída en redes socio digitales que trataban de culpar a México por la influenza y hasta expresiones de odio, racismo y discriminación de que fuimos objeto como país por haber sido el epicentro de esta pandemia que causó varios cientos de muertes.

¿Recuerda usted qué tanto le ofendía que nos acusaran de ser culpables de la “fiebre porcina”?

Recientemente hemos estado leyendo por todas partes en los medios de información y hasta en los mensajes institucionales esos llamados a no caer en el pánico y a no creer y mucho menos difundir información falsa, dudosa o mentiras deliberadas que tengan relación sobre las causas, síntomas, efectos y cualquier otra cosa asociada al Covid-19, que ha cobrado ya centenares de fallecimientos en China, en varios países de Europa, Estados Unidos y al menos dos en Argentina.

Un día si y al otro también, la prensa mexicana ha insistido en que la sociedad no crea mentiras y algunos hasta de manera divertida dicen que no difundirán falsedades; y digo de manera divertida, porque parece que están reconociendo que antes sí apostaban a la desinformación. Bueno, muchos medios dieron por cierta la muerte de un empresario mexicano sin haber confirmado antes.

Más allá de la insistencia en verificar toda la información que estamos consumiendo en cantidades monumentales sobre el coronavirus, es importante situarnos en el plano de qué tanto estamos ahora queriendo devolver las agresiones sufridas hace 11 años.

En todas las redes socio digitales que uso regularmente, que son varias, he visto muchos mensajes que reproducen modelos de discriminación en contra de la población de origen chino, país donde surgieron los primeros casos de Covid-19.

He visto también mensajes que agreden a quienes nacieron en Italia, país declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el epicentro de la pandemia.

Mensajes, memes y muchos comentarios de odio en contra de la población española, de donde ha venido la mayoría de las personas contagiadas.

Y la lista podría seguir y más si ahora le sumamos los lamentables comentarios del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, en contra de nuestro país y nuestro gobierno.

Sobre esto, los medios periodísticos han caído en la provocación de darle demasiado vuelo a comentarios racistas y discriminatorios que de por sí no abonan a dar información clara y precisa sobre la pandemia, sino que contribuyen a reproducir mensajes de odio que tanto nos ofendieron en el 2009.

Ahora hasta culpamos a quienes tienen la oportunidad de viajar a Europa por haber traído el virus; o criticamos a quienes aún van a eventos masivos que debieron suspenderse y les vemos como propagadores de la peste.

Reproducir cualquier mensaje que vulnere la dignidad de cualquier persona, lejos de ayudar a enfrentar de mejor manera la contingencia por el Covid-19, solo contribuye a incrementar la polarización de nuestra sociedad, lo cual no necesitamos más.

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*Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia”.