Cuarentena y familia: ¿cómo mantener la armonía?

Tener una comunicación acertiva, amable, cordial y escuchar a la otra persona es importante para lograr una sana convivencia familiar, durante la cuarentena causada por el COVID-19

Tener una adecuada comunicación y organizar actividades de integración ayudará a sobrellevar de la mejor manera el tiempo de confinamiento social en familia, considera el psicólogo clínico y presidente del Colegio Estatal de Psicólogos de Querétaro, AC (Coepsique), Juan Carlos García Ramos.

En entrevista exclusiva con Códigoqro, dijo que aunque los humanos somos seres sociables y necesitamos la convivencia, la distracción de salir a caminar o a tomar el sol para estimular el cerebro y las emociones, el confinamiento social, provocado por la pandemia del Covid-19, traerá un acomodamiento de las relaciones interpersonales, ya que solo es un proceso de adaptación.

“En ocasiones, el simple hecho de pasar un fin de semana en casa o convivir en un periodo de vacaciones puede traer ciertas confrontaciones en la comunicación o apreciación de los integrantes de la familia, sobre todo porque estar en casa de manera colectiva genera una serie de necesidades que saturan el escenario satisfactor de la casa, generando molestia, enojo, ira, tristeza o frustración, aunque no está demás decir que cuando las personas tienen una adecuada asertividad, afrontamiento, adaptación, buena comunicación y un estilo de convivencia saludable, la dinámica es diferente, es mucho más agradable”.

El éxito de la convivencia familiar radica en la dinámica que se logre basada en la comunicación y el respeto de los espacios.

“No creo que el confinamiento social genere la desintegración de las familias, ¿puede suceder?, sí, pero porque la familia tiene ya una dinámica conflictiva y este puede ser el motivo por el cual pretexten el rompimiento. Lo que debemos hacer es mejorar la comunicación, que sea más acertiva, amable, cordial, que nos permita escuchar a la otra persona y que la otra persona se permita también escucharnos, y generar una serie de restricciones en torno a los criterios y opiniones que podamos tener sobre los asuntos de la casa, del uso del tiempo destinado a las ocupaciones, la comida, la limpieza, las actividades nuevas; me parece que todo se puede organizar de una manera coordinada, no es fácil porque hay personas que en esta dinámica no cambia su escenario, sobre todo pensando en las amas de casa, pero sí cambia la presencia de los hijos, que son más exigentes, más demandantes en muchos aspectos”.

Sobre cómo manejar el confinamiento social con los más pequeños, el especialista aconseja generarles información de acuerdo con su edad y estar más pendientes de aquellos que ya presentan cuadros de ansiedad.

“Hay material gráfico, cómics que se han publicado para platicar sobre esta situación, hay que explicarles que es una enfermedad, que hay que tener cuidado, que hay que tomar las precauciones necesarias; es el momento de fortalecer toda esta enseñanza sobre los cuidados de sí mismos, la higiene, el buen trato con las personas.

“Sin embargo, hay menores que lo tomarán bien, pero hay otros que por características propias de ansiedad, porque sabemos que la ansiedad ya puede estar presente en edades muy tempranas, pueden incrementar su temor o miedo por situaciones que pueden percibir como peligrosas. Depende mucho de cómo se transmita la información, padres ansiosos independientemente de la presencia del virus, pues generan niños ansiosos”.

Finalmente, dijo que estar expuestos a tanta información sobre la pandemia puede provocar estrés, por lo que el experto aconseja seleccionar la infomación que se consume en torno a la situación que enfrenta el mundo.

“Puede excederse en información no científica que genera desconcierto e incertidumbre (…) uno no sabe a quién creerle, los humanos nos manejamos justo en las creencias, es poca la gente que cree en lo científico, no es algo que nos guste mucho, porque la ciencia es tajante y objetiva y no permite pensar que hay otras opciones.

“El daño emocional que puede causar la pandemia se compara con los que tienen que ver con un terremoto, con un desastre natural, las personas que lo viven de cerca van generando un cuadro progresivo de estrés hasta llegar a un estrés postraumático. El estrés no es malo, de hecho toda esta reacción es normal en el ser humano porque nos prepara y nos permite afrontar una situación que pudiera llevarnos a tomar actitudes de defensa, de prevención y atención oportuna; el riesgo es que si la persona no siente el temor o el peligro, no se va a interesar, no se va a preocupar sobre los riesgos que tiene su persona o su familia y entonces va a estar expuesta y el riesgo de ser contagiado incrementa”.

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