Diócesis de Querétaro conmina a revivir la iglesia doméstica

Martín Lara Becerril, quien es vicario de la Diócesis de Querétaro, hizo un llamado a escuchar la palabra de Dios, compartir la vida, orar y celebrar la eucaristía

El vicario de la Diócesis de Querétaro, Martín Lara Becerril, invitó a los ciudadanos a revivir la iglesia doméstica en casa, siguiendo dijo, cuatro formas de sentir la fe.

Durante la homilía de este segundo domingo del tiempo de la Pascua -Día de la Divina Misericordia- expuso los cuatro regalos que Jesús dio a sus discípulos hace más de dos mil años: la paz, la misión, el Espíritu Santo y el perdón de los pecados.

Estos conminan a vivir la fe de cuatro maneras: escuchar la palabra de Dios, compartir la vida, orar y celebrar la eucaristía; que es -dijo- como invita hoy a revivir la iglesia doméstica en la cuarentena.

“Los primeros cristianos se reunían en casas para celebrar estas cuatro cosas, por eso desde tu casa escucha la enseñanza de los apóstoles, abre tu biblia y en familia –de manera especial- escucha los evangelios”.

Dijo que en familia es necesario compartir con sencillez y de corazón, y más en esta crisis que se requiere de ese espíritu solidario.

“Hoy día estamos empezando a vivir esta crisis no solamente de salud, sino de trabajo, de dinero y de hambre; entonces, comparte con alegría y sencillez, de corazón, con tus vecinos, los bienes que tu posees, o con la gente que sabes que lo necesita, pero a nivel familiar”.

Este tiempo, subrayó, es un periodo favorable para la oración en familia; y para enseñar a los hijos una manera distinta de tener fe.

Finalmente, Lara Becerril hizo referencia a la eucaristía, y exhortó a los queretanos a que, en familia, frente al televisor o celular, cada domingo, disfruten la transmisión en vivo de la Santa Misa.

Y aunque no puedan comulgar sacramentalmente, llamó a tomar la comunión espiritual que, afirmó, lleva a las familias a unirse personalmente con el cuerpo de Cristo Sacramental, y de esta forma, entrar en comunión con la Iglesia.

“Que la fuerza del Espíritu Santo los fortalezca y a sus familias, para seguir viviendo con alegría y con entusiasmo esta nueva forma de vivir la iglesia en casa, como iglesia doméstica en el altar familiar”.

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