Salud mental, un asunto prioritario en medio de la crisis por COVID-19

De acuerdo con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, los servicios de salud mental han enfrentado decenios de abandono y falta de inversión

Como millones de personas en el mundo, la salud mental también ha estado confinada. A diferencia de las primeras, que han vivido el aislamiento al menos en los últimos cinco meses por la pandemia de COVID-19, la salud mental ha sido relegada durante años por la población, las autoridades y las instituciones; sin embargo, la presencia del SARS-CoV-2 y las medidas para mitigar su propagación, han incidido para que especialistas, gobiernos y organismos la consideren prioritaria.

De acuerdo con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, los servicios de salud mental han enfrentado decenios de abandono y falta de inversión; incluso, el “Informe de políticas: El Covid-19 y la necesidad de actuar en relación con la salud mental”, publicado por el citado organismo, refiere que la “subinversión histórica” en este rubro debe ser resarcida con el fin de reducir el sufrimiento de las personas y aminorar los costos sociales.

Para el presidente del Colegio Estatal de Psicólogos de Querétaro, Juan Carlos García Ramos, la salud mental debe ir a la par de la salud física, ya que, puntualizó, es parte importante de esta y del desarrollo humano; no obstante, mencionó, no ha sido valorada por autoridades e instituciones de salud.

“La población mexicana no tiene, en general, una buena salud mental y esto se refleja en los diversos comportamientos cotidianos que vemos, y que, si las autoridades han de reconocer y quejarse, muchas veces, del mal comportamiento de la población ante las advertencias o recomendaciones de prevención, pues esta tiene que ver con salud mental, en general, y no estoy hablando de trastornos mentales, sino de la manera en cómo la población busca, de manera egoísta o individual, atender sus propias necesidades”, consideró.

La Organización Panamericana de la Salud, en el “Atlas de salud mental de las Américas 2017”, calcula que la mediana del gasto anual por persona en salud mental es de 13.8 dólares; en los países de ingresos mediano y bajo es de 2.5 dólares por persona. Añade que la mediana de gasto público regional en el rubro es de dos por ciento del presupuesto de salud. Por ello, la ONU recomendó invertir en este rubro, como parte de la recuperación ante COVID-19.

De las sintomatologías al estrés postraumático

Además de la preocupación por la endeble atención a la salud mental, entre los estudiosos del comportamiento humano existe inquietud por el estrés, la ansiedad, el miedo, la tristeza y la soledad que ha generado el aislamiento social entre la población en general; sintomatologías que, para la psicóloga Paloma Del Carmen Moreno Flores, también son atribuibles al personal de salud que atiende a personas con Covid-19.

“Es como cuando tenemos un periodo de mucho estrés, pongámoslo, en la escuela, en el trabajo, y que después de una carga importante vienen las vacaciones o viene el fin de semana; entonces, es como si de repente saltáramos. Algo parecido podría ser que sucediera si no lo tenemos en cuenta, por eso las recomendaciones van mucho en el autocuidado desde ahora y prever también que esta sintomatología puede aparecer y que también va a ser normal y que se requiere un acompañamiento; o sea, no necesariamente es patológico, sino es parte de un proceso”, indicó.

Explicó que la sintomatología enlistada puede presentarse en el periodo pospandemia, puesto que, en ese momento, la realidad será diferente para algunas personas, por ejemplo, quienes perdieron su trabajo. Estimó que esta situación se puede prolongar en las tres semanas posteriores a la pandemia, pero si se excede este tiempo, es necesario solicitar apoyo profesional.

Aunque García Ramos acotó que la sintomatología depende de cada persona, alertó: “Muchas personas que hayan presentado este estrés, esta ansiedad, estos temores, de manera paulatina, al estar en otro escenario, bajo otras condiciones, esto va a ir disminuyendo. (… Pero) si esto se prolonga, si no reciben la ayuda, si no buscan atención profesional, pues puede generarse lo que se conoce como estrés postraumático y puede estar generando otros padecimientos”.

El suicidio, amenaza latente

El “Informe de políticas: El COVID-19 y la necesidad de actuar en relación con la salud mental” expone que, antes de la crisis por dicha enfermedad, el suicidio ya era la segunda causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años. Al respecto, la psicóloga clínica e investigadora del tema desde hace 20 años, Martha De Jesús Hernández, mencionó que el confinamiento agudiza esta situación.

“Cada 40 segundos, hay una persona en el mundo que se suicida, estas ya son estadísticas oficiales desde la Organización Mundial de la Salud”, dijo.

Tras enumerar los efectos del padecimiento en la salud y la economía, destacó: “Si a eso le sumamos que ya teníamos gente que intentaba el suicidio, que pensaba en el suicidio o que consumaba el suicidio, pues vamos a poder entender que la salud mental va a tener que atender esta parte también de agravamiento”.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en 2017 la tasa de suicidios en México fue de 5.2 por cada 100 mil habitantes; en el estado de Querétaro, se ubicó en 6.6 decesos por cada 100 mil personas.

Insuficiencia de personal

En cuanto a la cantidad de psicólogos en el país, cuyo Día Nacional se celebra este 20 de mayo en México, el gobierno federal informó el 28 de enero de este año, al presentar su informe “El pulso de la salud”, que al 2018 a nivel nacional había un psicólogo por cada 10 mil personas; en el estado de Querétaro existe una proporción de 0.5 a 1.5 psicólogos por cada 10 mil habitantes.

“Hemos dicho repetidamente la enorme limitación que tiene México en personal especializado en salud mental, desde luego especialistas médicas y médicos como los psiquiatras, pero también el personal de psicología, que es una profesión en sí misma y que vemos esta importante insuficiencia”, reconoció en esa fecha el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud federal, Hugo López-Gatell Ramírez.

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