De nanomoléculas de nanocítricos…

Justo cuando más requerimos información clara, precisa y contundente de las autoridades para tomar decisiones sobre la forma en que debemos actuar ante una situación extraordinaria, como la que enfrentamos a causa del COVID-19; lo que recibimos son mensajes confusos, contradictorios, desconcertantes e incluso hilarantes.

… Ahí está Olga Sánchez Cordero -sí, la mismísima exministra y secretaria de Gobernación- cuando declara que no usa cubrebocas porque está blindada con sus gotas de nanomoléculas de nanocítricos, una “maravilla” de productos que penetran en los virus, deshacen la capa de grasa que tienen y lo matan: “A mí se me hace muy lógico, ¿cómo me curaba mi madre los resfriados? Pues con limón y con miel. ¿Y cómo cortaban la grasa?, pues con limón”, explicó.

… Ahí está también el mismísimo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien considera que -para que no dé el coronovirus- ayuda mucho “estar bien con nuestra conciencia, no mentir, no robar, no traicionar”; para él, el escudo protector es el no permitir la corrupción… el detente es, pues, la honestidad.

…Ahí está el mismísimo Hugo López-Gatell, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del gobierno federal -el científico, la voz oficial para hablar sobre la pandemia- para quien el presidente “no es una fuerza de contagio”, porque la de él es una “fuerza moral”.

La propia Organización Mundial de la Saldus (OMS) se ha encargado de desmentir el sinnúmero de rumores sobre cómo protegernos del nuevo coronavirus (2019-nCoV); por ejemplo, que no hay medicamento autorizado para tratar o prevenir la enfermedad; que añadir picante a la sopa u otras comidas NO la previene ni la cura; que las moscas domésticas NO la transmiten; que pulverizar lejía u otros desinfectantes sobre el cuerpo o introducirlos en el organismo NO nos protege y puede ser peligroso; que beber metanol o etanol NO la previene y puede ser extremadamente peligroso; que las redes 5G de telefonía móvil NO la propagan; que exponerse al sol o a temperaturas superiores a los 25o NO evitará que enfermemos, ni el frío y la nieve; que una secadora de manos NO va a matar al coronavirus; que el ajo NO va a evitar la infección…

Pero más allá de desmentir los falsos rumores, deberíamos preguntarnos por qué personajes de este nivel recurren a declaraciones que llegan incluso a ofender nuestra inteligencia, en situaciones tan delicadas como las que estamos atravesando: ¿simples chascarrillos para romper la tensión a la que nos ha llevado el encierro?, ¿ignorancia?, ¿“nomás”, como diría el Destroyer, uno de los tantos personajes entrañables de Héctor Suárez?

O, ¿estamos ante un discurso intencionalmente dirigido -más que con argumentos racionales y acciones surgidas de políticas públicas bien planeadas- a explotar la satisfacción emocional de los “Siervos de la Nación”?