Un respiro lleno de creatividad y autoconocimiento

Mejor concentración, menos estrés, músculos fuertes y mayor flexibilidad son algunos de los beneficios físicos y espirituales que la meditación y el yoga brindan a los niños

Además de incrementar su flexibilidad y fortalecer su cuerpo a través de las posturas, el yoga permite a los niños conectar consigo mismos, llevándolos a un autoconocimiento que les dará herramientas para tener una vida adulta más plena.

En entrevista con “Códigoqro”, la pedagoga y maestra de yoga Iraís Otero compartió los beneficios físicos y espirituales que les da a los niños la meditación y la practica del yoga desde edades tempranas. Por ejemplo, que es mucho más fácil que un niño conecte más que un adulto, que ya tiene una historia de vida, pues “los niños todavía están muy puros, conectan más fácil con su interior y con su esencia”.

Asimismo, explicó que las sesiones de yoga con los pequeños se manejan a través de visualizaciones que despiertan la creatividad y que tienen como objetivo un autoconocimiento que los llevará a la toma de decisiones.

“Las visualizaciones les ayudan a la imaginación y la creatividad porque comienzas a contar una historia, como si fuera un cuento, pero el personaje principal es él; por ejemplo, lo llevas a un viaje a las estrellas, a las nubes, con el cual se pretende que conecte con su interior para que tenga la habilidad de tener un desarrollo de conciencia más pleno (…) al conectar consigo mismos, aprenden a identificar lo que ellos son, estos ejercicios les permiten trabajar sobre todo el autoconocimiento. Muchas veces los papás dicen: ‘Yo quiero que mi hijo sea abogado o piloto’ y los empiezan a encaminar hacia ese punto, pero en realidad no permiten que el niño se conozca más y que conozca lo que le gusta; a través de estos ejercicios ellos pueden identificarse como parte de su propia vida, como parte de su contacto con su mundo interior, para que se vayan definiendo y tengan la habilidad para tomar sus propias decisiones basadas en un autoconocimiento”.

Las sesiones deben ser diseñadas de acuerdo con la edad de los pequeños, ya que hay que tomar en cuenta que entre más chicos, su tiempo de atención es menor.

“Se manejan las mismas posturas que en una clase normal de yoga, la diferencia es que lo trabajas a través de figuras, en lugar de darle el nombre en sánscrito que manejamos con los adultos, les decimos: ‘Nos vamos a convertir en una estrella, en una luna, en un perro, en un gato, una tortuga, que hay similitudes, porque la postura de la tortuga también se maneja para adultos, lo trabajas en representación de objetos y animales. (…) Hay niños de dos años que les encanta estar haciendo las posturas, pero su periodo de atención es muy corto y no te aguantan una clase, obviamente las actividades de la sesión difieren de acuerdo con la edad de los niños, pero yo creo que desde los tres años pueden practicar yoga y gozar de sus beneficios”.

Finalmente, compartió que existe mucho prejuicio todavía alrededor de la disciplina, por lo que las clases en línea abiertas al público son una excelente opción para que los papás conozcan cómo se lleva una sesión de yoga para niños y sus beneficios, más en medio de esta pandemia, que ha dejado a miles de niños en casa sin muchas opciones de actividad física.

“(Recomiendo) mantenerlos activos, ocupados, que sean actividades que les dejen algo positivo, porque luego los dejamos con la ‘tablet’ o la televisión con programas que promueven violencia, que estén muy atentos los papás a lo que ven sus hijos, a qué están jugando. Ponerles actividades en las que estén en contacto con la naturaleza, como sembrar y cuidar semillas, que es algo que les encanta y que los mantiene ocupados (…) en mis redes sociales están las clases de yoga abiertas al público para que las conozcan y puedan tomarlas en familia”.