Aislamiento afecta el sueño de los niños

Estar en casa sin una rutina establecida ni actividad física altera los ritmos biológicos de los pequeños, ocasionando problemas como el insomnio o las parasomnias

La falta de rutina, actividad física y exposición a la luz del sol son algunas de las causas por las que se han incrementado los trastornos de sueño en los niños durante el confinamiento por la pandemia del COVID-19.

Durante la conferencia virtual “El impacto de la contingencia sanitaria en el sueño de los niños”, organizada por la división de investigación de la Facultad de Medicina de la UNAM, a través del programa Serendipia, bajo la moderación de Gaby Perera y Diego Cisneros, los especialistas en pediatría y trastornos del sueño Roxana Huerta, Heidi Mariel Reyes, Jesús Lagunas y Ema Patricia García hablaron sobre los trastornos del sueño más comunes y la importancia de tener un sueño adecuado y reparador.

“Es importante saber que antes de la pandemia del COVID-19 los problemas de sueño afectaban a más de la cuarta parte de los niños, son varios los trastornos del sueño que se han incrementado durante el confinamiento, como el insomnio, que es la dificultad de iniciar y mantener el sueño, las parasomnias, la somnolencia diurna y la alteración del ritmo circadiano”, puntualizó durante su participación en el foro la neumóloga pediatra Heidi Mariel Reyes.

Asimismo dijo que estos problemas del sueño son causados por el estrés excesivo que actualmente se vive, la falta de una rutina diaria como ir a la escuela, practicar deporte, clases extraescolares y pasar mucho tiempo en casa, ya que el estar en el hogar reduce la exposición a la luz, provocando ritmos biológicos alterados.

Por su parte, el neurólogo pediatra Jesús Lagunas explicó qué son y cómo se dan las parasomnias, que en la mayoría de los casos se quitan de manera espontánea.

“Por ejemplo, los terrores nocturnos, el niño se despierta durante la noche muy agitado, alterado, con cara de miedo, confuso (…) el sonambulismo se presenta en edades pediátricas más avanzadas, como la adolescencia y es cuando se levanta dormido; la enuresis, que es cuando un niño se hace pipí en la cama y que es normal hasta los cinco años; sin embargo, por infecciones o alteraciones en las vías urinarias o cuestiones asociadas al estrés, se puede presentar en edades más avanzadas”.

Además, destacó que los padres deben estar muy atentos a los contenidos que consumen los niños y pensar más en lo que pudiera impactarles de manera negativa.

“Para algunos niños puede ser estresante algún tipo de películas que no son para su edad, en algún momento me tocó atender a un niño que tenía despertares confusionales asociados a carreras y era porque su papá le ponía ‘Rápidos y furiosos’ a las nueve de la noche, antes de dormir”.

Dentro de estas parasomnias está también el bruxismo, que es el apretamiento o rechinamiento de los dientes mientras se duerme, un trastorno ocasionado por el estrés, además de la alimentación y situaciones a nivel dental.

“Podemos pensar: ‘¿qué tipo de ansiedad puede tener un niño de tres años si no se preocupa por nada?’, pero hasta al jugar y no poder lograr las moneditas dentro del videojuego le genera estrés. (Recomiendo) ya después de que el niño cena, darle un baño una hora antes de dormir, llevarlo a la cama y darle un masaje para que se relaje y pueda dormir mejor, a veces nada más con estar cerca de nuestro pequeño, que se sienta apapachado por la mamá, el papá que todo el día está fuera, a veces eso hace que el niño esté más tranquilo. A veces se nos olvida que no solo debemos trabajar para ellos, sino estar cerca, y esa parte emocional va a ser muy importante para que descansen mejor”, puntualizó Ema Patricia García, odontóloga y especialista en trastornos del sueño.

Finalmente, la neuroterapeuta Roxana Huerta dijo que si bien la pandemia ha sido un reto para los padres, la mejor manera de enfrentarla es con el ejemplo

“Si yo tengo un problema y un niño me ve que lo resuelvo de la manera más ecuánime, tranquila, va a aprender que esa es la manera correcta de resolverlo (…) me he topado con niños con problemas de rutina y yo veo a los papás en las videollamadas en pijama, es decir, tenemos que empezar por nosotros mismos para mantener las rutinas y los horarios; yo les digo a los papás que tienen que tener un horario para jugar con ellos, el darle una hora de juego a ellos les ayuda a bajar la ansiedad, un cariñito en la noche, estar cerca para que pueda descansar mejor, porque si solo les exigimos y no les damos el cariño y la atención que necesitan, solo van a estar más desafiantes”.

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