El rezago viene desde las escuelas

Este sábado 18 de julio, estuve en una videocharla con periodistas de Zacatecas que acudimos al llamado de nuestra colega y amiga en común Isabel Medellín Beltrán.

Nos invitó a platicar con sus estudiantes de la carrera de comunicación y quiso cerrar su ciclo académico con esta suerte de ‘webinar’ (seminario vía web), para platicarles algunas experiencias, pero sobre todo tratando de aportar a nuestra joven audiencia cómo hemos aprendido y cómo vivimos el periodismo en el mundo real.

Algo que estaba pensado para “máximo” una hora, como dijo Isabel, terminó durando tres horas y creo que fue bastante divertido y provechoso, pero me lleva a comentar lo que he comentado desde hace varios años y que se resume en tres ambientes que contribuyen en la mala formación universitaria de las y los periodistas:

1.- Planes de estudio viejos y anquilosados

En México hay alrededor de 200 universidades y escuelas de educación superior públicas y privadas que enseñan periodismo, o algo así, en sus licenciaturas de periodismo o de ciencias de la comunicación.

El común denominador es que tienen planes de estudio que ya son obsoletos, que no están actualizados o que deben enfrentar procesos muy burocráticos para acceder a esas actualizaciones, porque tienen que pasar por consejos académicos, revisiones y autorizaciones. Cuando se aprueba la actualización, una vez más el programa académico ya fue rebasado por la realidad.

En la mayoría de escuelas en donde he podido dar clase, dictar alguna conferencia o un taller, he visto que no tienen materias actualizadas o de plano no existen materias de ética, herramientas digitales, administración de empresas, emprendimiento, diseño y programación web, ni mucho menos autoprotección y coberturas de riesgo.

Insisten en tener como libro de texto (casi obligatorio) el “Manual de periodismo” de Carlos Marín, que es un libro desactualizado y que no ayuda a aprender las formas del periodismo contemporáneo.

2.- Docentes sin experiencia profesional

Muchas escuelas y universidades tienen entre su planta docente a personas que nunca han tenido experiencia profesional en la calle o en los medios.

Sí, es importante tener docentes que sepan enseñar teoría, metodología de investigación y todas las herramientas científicas y académicas para aprender a pensar y analizar nuestro entorno, pero también es necesario tener periodistas con experiencia para que enseñen toda la práctica del periodismo.

Nadie que nunca haya pasado por una redacción tendrá las mismas capacidades para enseñar géneros periodísticos, redacción, técnicas de entrevista, etcétera, que alguien que sí haya tenido esa experiencia.

3.- Las universidades están cada vez más lejos de las redacciones

Desde hace muchos años, en los medios públicos y privados donde he trabajado trato de incluir a pasantes y estudiantes que buscan cumplir el inútil requisito del “servicio social”. Lo hago, sí, para aligerar cierta carga laboral, pero con la firme convicción de que aprendan a ser profesionales, no para que saquen fotocopias ni vayan por los refrescos.

He visto que muchos y muchas llegan a hacer prácticas profesionales e incluso consiguen su primer empleo en un medio y se dan cuenta de que no saben absolutamente nada sobre cómo funcionan los medios, cuál es el proceso de construcción de noticias; no saben reportear, redactar, producir ni nada realmente útil, porque nunca se los enseñaron en la escuela.

Que haya malos y malas periodistas no es responsabilidad única de las universidades, pero sí contribuyen mucho al no darles herramientas reales desde las aulas para que salgan del campus con algo más que un mero título profesional.

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*Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia”. Conduce el programa “Periodismo Hoy”, que se transmite los martes a las 13:00 horas, por Radio Educación.