Trata, abusos y maltrato; problemáticas que las empleadas domésticas enfrentan en la pandemia

Además de abusos y maltrato, trabajadoras mexicanas viven desempleo o falta de protocolos de seguridad e higiene en contrataciones

En el marco del Día Internacional del Trabajo Domésticoabusos, maltratos, desempleo o falta de protocolos de seguridad e higiene, son solo algunos de los problemas que enfrentan las trabajadoras mexicanas día a día, y que se han agudizado con la actual contingencia sanitaria por el Covid-19.

Un trabajo realizado por El Economista con la colaboración periodística de la Fundación Thomson Reuters, retrata algunos escenarios de contratación de empleadas domésticas durante el reciente confinamiento, aquí la parte 1 de 3.

“La voz del hombre al otro lado de la línea se tornó en un susurro, como preparándose a decir un secreto: “le voy a explicar cómo trabajamos. Nosotros damos una garantía de 6 meses, esto es para que ustedes prueben a la persona. Si por alguna circunstancia requiere cambiarla, a lo mejor no hubo química o no le pareció. Nosotros lo que hacemos con eso de la garantía es cambiarla”, explicó “A”, sobre el trabajo doméstico que publicita la agencia para la que trabaja”.

Lo anterior ejemplifica, de acuerdo con un informante, una dinámica para aquellos que buscan en internet contratar el servicio de empleadas domésticas en agencias de la Ciudad de México.

El texto explica que para este caso en particular, “la agencia no pide comprobar ingresos o el lugar de alojamiento” – el cual, de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo y la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas-, debe ser libre de condiciones peligrosas o insalubres. Ante la posibilidad de que la trabajadora se aloje en el domicilio para hacer un servicio de planta, explica, lo único que debe especificar el cliente es el perfil de la trabajadora que necesita.

La agencia ofrece emitir facturas por conceptos de “selección de personal” o “captación de personal” por un pago único de 4 mil pesos (si el servicio es semanal con un día de descanso), o de 2 mil 500 pesos (por dos o tres días con una jornada de 8 horas al día).

Así, la agencia cobra una investigación pero sólo hacia la trabajadora. “Le damos todos los datos de la persona, investigación de dónde vive, y si surge un inconveniente, que quiere que la cambiemos, ya lo incluye en la garantía de los seis meses”, explicó “A”, tras detallar que los cambios pueden ser ilimitados durante ese plazo.

Ese pago será la única relación del empleador con la agencia, ya que tampoco se hacen responsables de dar de alta en el Seguro Social a las trabajadoras domésticas que colocan, como sugiere la última reforma a la Ley Federal del Trabajo y de la Ley del Seguro Social efectuada en septiembre de 2019.

Desde la agencia se justifican diciendo que las trabajadoras no son empleadas suyas. “Lo único que hacemos es selección de personal”, afirman. Tampoco definen o hacen un contrato por el plazo que durará la relación laboral con el empleador ni se aseguran de que el pago se efectúe a la trabajadora, el cual ronda los 350 pesos por día.

“Nos ven como negocio”

El texto también aborda la experiencia de una empleada doméstica que encontró en esta actividad, el sustento para su familia; y a su vez “abusos psicológicos (…) que la motivaron a tomar una postura ante las injusticias que padeció”.

“Todas las agencias, hasta donde nosotras sabemos, cobran por colocar a las compañeras”, indicó Norma Palacios, quien desempeña desde hace 26 años el trabajo doméstico.

“Ellas (las agencias) nos ven como un negocio, ellas necesitan tener a trabajadoras para que puedan cobrar esa cuota a los empleadores y también no se hacen responsables de a dónde las mandan o cuáles van a ser las condiciones de ese lugar a donde van a llegar. Hay una consecuencia porque se deslinda la agencia de la obligación con las compañeras, pero también se deslinda el empleador, porque dicen ‘yo no te contraté a ti, te mandó la agencia’, y la agencia dice lo mismo ‘yo te mandé con el empleador y arréglate con él’, ambas partes se deslindan”, advirtió.

Norma señala que, en su experiencia y en la de sus colegas, han sufrido “violencia física, verbal o psicológica, retención del sueldo, despido injustificado, o encierro”, situaciones que se han intensificado debido a la pandemia por Covid-19.

El texto además cita datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación del Inegi, que revela que “apenas una de cada diez personas trabajadoras del hogar, 12 % declaró contar con alguna prestación laboral (aguinaldo, vacaciones o seguro médico) y sólo 2 % con un contrato escrito que definiera sus actividades”.

“Son muchas violaciones a los derechos humanos laborales que siguen sufriendo la gran mayoría de las compañeras por este desconocimiento, por esa falta de responsabilidad de los empleadores que se deslindan todavía de esa relación laboral. Situaciones que condicionan mucho a las compañeras y que se han visto más fuerte en esta crisis sanitaria, porque las compañeras que son de entrada por salida las mandaron a sus casas, porque les han dicho que pueden contagiar“, señaló Norma Palacios.

“No ha habido ese diálogo de que la compañera pueda tomar la decisión de que es lo que ella quisiera hacer y le dicen ‘ya no vengas nos vemos cuando esto pase’ y eso es todo, no hay una apertura también a decirles ‘no vengas porque te pones en riesgo tú y también nosotros estamos en riesgo, sin embargo asumo mi responsabilidad y te cubro tu salario’, en esos casos se deslindan. Hay otras compañeras que no tuvieron la oportunidad de quedarse en casa como fue el llamado del gobierno, las compañeras no lo pueden hacer porque necesitan ese ingreso, viven al día y quedarse en casa implica no tener un ingreso. Ellas están más expuestas a que se puedan contagiar en los traslados, y que no cuenten con la seguridad social las pone en más riesgo porque si ellas llegan a enfermar pues no pueden acceder a los servicios y a la protección que deberían de tener como trabajadoras”, comentó.

Con información de El Economista

Ratifica México Convenio 189, relacionado con las trabajadoras del hogar