El vínculo perfecto entre caballo y jinete

A través de su método de doma natural, David Andrade se ha dedicado a erradicar el maltrato animal en las disciplinas ecuestres

Convencido de que un adiestramiento libre de castigos, basado en el respeto y la confianza, da mejores resultados, David Andrade compartió con Códigoqro su experiencia con la doma natural de caballos y los beneficios que esta trae a la convivencia con los animales.

Originario de la Ciudad de México, David tuvo su primer contacto con el mundo de los caballos a la edad de ocho años, desde entonces se ha dedicado a practicar diversas disciplinas ecuestres como vaulting (volteo en caballos) y dressage (adiestramiento), llevando su método de doma natural “DAAN METHOD” por México y Estados Unidos.

“Es un método de entrenamiento en el que no se le somete al caballo, no se le pega, no se le castiga, por el contrario, se busca llegar a un punto de confianza y de amistad entre el caballo y el entrenador, conociendo el comportamiento natural que tiene en libertad, para eso se debe entender el lenguaje, las señales que da el caballo a través del lenguaje corporal y cómo se comportan dentro de las manadas (…) antes de que el caballo haga todo lo que le pedimos tenemos que formar parte de su manada, ser amigos y que el caballo sepa que puede confiar en nosotros”, compartió Andrade en entrevista exclusiva con este medio.

Para el experto en caballos, la doma natural es un método que logra el adiestramiento del animal sin necesidad de castigos, sino a través del entendimiento de sus comportamientos o reacciones, creando un vínculo estrecho con su jinete.

“Para mí la doma natural es la base de todas las disciplinas, todos los que estamos dentro del mundo del caballo tenemos que aprender este lado para evitar el castigo que se le ha dado por muchos años a los caballos, al final estos animales nos ayudan mucho en terapias, cuando nosotros tenemos conocimiento de esta comunicación no verbal de los caballos podemos ayudarnos a que todo lo que hagamos sea congruente con lo que ellos piden, este tipo de métodos de entrenamiento nos ayuda a acercarlos a su vida en libertad”.

Al reconocer que el mayor reto al que se ha enfrentado con este método es cambiar la mentalidad de quienes por muchos años se han dedicado a la doma tradicional ecuestre, David sigue trabajando para evitar el maltrato animal.

“Debemos tener en cuenta que nosotros no somos mejores que los animales, debemos tratarlos con respeto, amor, paciencia, se nos ha enseñado a pegarles -en el caso del caballo- el montar se vuelve un sometimiento y una batalla de poderes. En estos momentos difíciles en los que hemos tenido la oportunidad de pasar más tiempo con nosotros mismos, espero que podamos crear consciencia en torno al tema del respeto hacia los animales.

Pasión ecuestre

David Andrade comenzó a los ocho años a practicar diferentes disciplinas ecuestres, su amor por los caballos lo llevó a explorar otras maneras de domar a los animales.

“A los cuatro años, mi primer caballo fue uno de palo y andaba con él a todos lados, después un amigo de la familia me invita a un concurso de charrería y recuerdo que me daban mucho miedo los caballos, pero al agarrarle el gusto a montar fui buscando la mejor manera de relacionarme con ellos, a los 10 años hice mi primer experimento de montar a un caballo con doma natural y me di cuenta que reaccionaba bien.

“Aunque en todas las disciplinas siempre me enseñaron: ‘no te dejes’, ‘tú tienes que poder más que el caballo’ y ‘si el caballo va ganando entonces hay que pegarle’, cuando conocí la doma natural, me fascinó la manera en cómo se puede comunicar un ser humano con una animal sin un lenguaje verbal y sin castigo”.

¿Qué es DAAN METHOD?

Una técnica de comunicación, confianza, paciencia y armonía donde no se emplea ningún castigo para someter al caballo, el objetivo a seguir es poder montarlo como resultado de la formación de un lazo de amistad entre el caballo y el humano.

En este proceso se busca ganar la confianza del caballo mediante respeto, paciencia y amor. En ningún momento se le infunde dolor o miedo. El caballo domado de esta manera no queda traumatizado, por lo que no suelen demostrar malos comportamientos ni actitudes temerosas; suele ser confiado y leal hacia su compañero humano, presentando un comportamiento manso y noble.