Salud mental de urgencia

La palabra salud mental había sido rechazada por la población y desestimada por las autoridades durante mucho tiempo. Su percepción “peyorativa y penosa” de relacionarla con la locura no era bien vista en general y una intención era cambiar el concepto utilizado para hablar de los problemas psicológicos y mentales. Resulta que ahora, con la presencia de la pandemia por Covid-19, ha resurgido y ha tenido una presencia muy importante. No solamente tenemos personas contagiadas, enfermas y fallecidas por causa de coronavirus, sino también gran parte de la población ha presentado afectaciones en su forma de pensar, sentir, comportarse y de interactuar con otros.
La intervención en salud mental no solo es tarea del psiquiatra y del psicólogo clínico; ha sido importante la participación de psicoterapeutas, trabajadores sociales, pedagogos, comunicadores, maestros, religiosos y personal voluntariado. La iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), de impulsar programas y acciones de difusión y atención en salud mental en todo el mundo ha sido muy valiosa. La respuesta en México ha sido favorable en las etapas iniciales de la pandemia; muy a pesar de las limitaciones que se tenían para el trabajo de vinculación institucional se logró incorporar a la sociedad civil como el Instituto Nacional de Psiquiatría (INP), los Centros de Integración Juvenil (CIJ), la organización Teletón, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Consejo Nacional Contra las Adicciones (CONADIC), la Federación Nacional de Colegios, Sociedades y Asociaciones de Psicólogos de México (FENAPSIME), entre otras, quienes han participado en la elaboración de más 254 materiales de salud mental aprobados por vocería de la presidencia para su difusión oficial y capacitado a más de cien mil personas, profesionales y público en general. La información se puede consultar en el portal oficial de coronavirus.mx y en las presentaciones de Facebook Live de Psiquiatría inprfm.
Ahora que estamos ingresando a la fase de recuperación debemos adaptarnos, tener conciencia colectiva para prevenir, protegernos y no estigmatizar. Los profesionales en salud mental seguimos implementando acciones para el cuidado de sí mismo; eso no asusta, pues no tiene qué ver con los trastornos mentales pero sería una locura de la población si no cuida su estado de bienestar y satisfacción de vida cotidiana. No daré recomendaciones como en otras colaboraciones; si te sientes mal hay que preguntar, leer en libros o revistas, o buscar ayuda de profesionales y de servicios de salud mental. Tú iniciativa es la base para la recuperación psicológica de nuestro estrés.
Los temas de salud mental deben incluirse en escuelas, empresas y hospitales de primer nivel de atención. La psicoeducación es previa a la psicoterapia u otros tratamientos.
Por el momento no contamos con una evaluación de impacto de servicios la población. Sabemos que hay respuesta, muchas personas agradecidas, pero estadísticas sobre el tipo de demanda aún se está procesando. Lo cierto es que se espera un incremento de situaciones que requieran de nuestra atención y que tengan que ver con adicción, suicidio, duelo, violencia, depresión, estrés y ansiedad.
Pero lo que más deseo es la respuesta de los gobiernos de los estados, para que atiendan la obligación de la sociedad civil y apliquen los programas adecuados en salud mental, pues lo que han hecho, la mayoría de las entidades, es improvisar con personal no preparado para esta contingencia. Ojalá y el Centro Nacional de Emergencias se estructure adecuadamente y coadyuve a la atención de la salud mental de la población.
¿Será, olas autoridades ya están estresadas?

* Presidente del Colegio Estatal de Psicólogos de Querétaro, AC