En búsqueda de la iluminación (parte 4)

Analizaré en esta entrega final de la serie los tres niveles supremos de consciencia del ser humano: la alegría, la paz y la iluminación espiritual. David Hawkins, autor del libro “El poder contra la fuerza”, estableció una escala conformada por 17 estratos de consciencia, a la cabeza de la cual se encuentran los tres mencionados.

ALEGRÍA. Uno de los niveles máximos de consciencia es la alegría. Para Hawkins, el amor incondicional e imperecedero se transforma en alegría, la cual “surge de cada momento de la existencia y no de fuentes externas”. El júbilo de existir y formar parte del todo es característico de los místicos y los maestros espirituales, arrobados por la belleza y perfección de la creación divina. En su libro “El juego de la consciencia”, Swami Muktananda, fundador del movimiento del Shidda Yoga, refiere que los “kriyas” son intensas sensaciones de energía que liberan variadas emociones, entre ellas la alegría y el éxtasis. Uno de sus discípulos narra cómo, en una sesión de meditación, Muktananda se le acercó y oprimió con fuerza sus globos oculares. “Mi cabeza explotó en una luz brillante -narra el testigo-, que gradualmente se tornó en la visión de un cielo lleno de estrellas; extasiado, experimenté una euforia de proporciones cósmicas que me llevó a un estado de maravillosa dicha”.

En la alegría eufórica, percibimos la belleza sublime de la creación en su perfección infinita. En dicho estado, afirma Hawkins, la consciencia personal se manifiesta en beneficio de la vida misma y no como la experiencia de un individuo en particular. “Esta capacidad de amar a muchas personas simultáneamente -apunta- se acompaña del descubrimiento de que mientras más se ama, más puede uno amar”.

PAZ. El campo de energía de la paz constituye el paso previo a la iluminación y se manifiesta como un estado de plena consciencia de lo divino. En dicha condición, la realidad se encuentra -a decir de Hawkins- “suspendida en el tiempo y en el espacio, donde nada es estacionario y todo está vivo y radiante”. Se experimenta una sensación de paz al conectarse con el gran silencio de la mente. La consciencia individual se empieza a fundir con la universal.

ILUMINACIÓN. De los 17 niveles de consciencia identificados por Hawkins, la iluminación espiritual ocupa un primerísimo lugar, ya que se experimenta como una inspiración poderosa, asociada a la perfección de lo divino. Cuando esto sucede, explica este autor, “hay una identificación del Ser con la Consciencia y la Divinidad y lo no manifestado es experimentado como el Ser más allá de la mente”. Es el estado de gracia al que acceden los santos, el cual constituye el cénit de la consciencia humana, expresada como una paz infinita que va más allá de las palabras. La consciencia se vive como si estuviera en todas partes y en particular en ninguna.

A manera de resumen, los ocho niveles inferiores de consciencia que han sido presentados en esta serie son: vergüenza, culpa, apatía, sufrimiento, miedo, deseo, ira y orgullo. En un grado intermedio se encuentra la osadía. Los ocho niveles superiores culminan en la iluminación, antecedida por la alegría, el amor, la razón, la aceptación, la voluntad y la neutralidad.