Camila Sosa Villada, la pluma de la diversidad

A través de su obra, la escritora argentina Camila Sosa Villada ha mostrado las entrañas de la comunidad transgénero

“Tan solo con agachar la cabeza, las travestis logran el don de la transparencia que les ha sido dado en el momento de su bautismo. Van como si meditaran y reprimieran el miedo a ser descubiertas”, reza un párrafo de la novela “Las malas”, de Camila Sosa Villada, un retrato de lo que pasa en el parque Sarmiento, en Argentina, una visita guiada a la imaginación de la autora, una crónica distinta a lo que se ve a simple vista.

Antes de su participación en el Hay Festival Querétaro, la escritora y actriz transgénero mantuvo una charla exclusiva con “Códigoqro”, en la que habló de su obra literaria, su trayectoria en el teatro y un poco de sus gustos.

En “Las malas”, Camila Sosa narra desde su propia experiencia la vida de una comunidad de travestis en Córdoba, Argentina, que no tienen más que la camaradería de su tribu.

¿Cómo fue para ti describir en un libro ese aquelarre trans?

“Yo nunca supe que estaba escribiendo hasta que lo terminé (…) nunca tuve un plan de escritura, era como si el libro fuera duplicando su tolerancia, todo lo que podía soportar ser escrito dentro de él. (…) Estaba pasando por una separación cuando escribí la novela, una separación muy triste, un compañero de trabajo que yo quería muchísimo y se enojo conmigo y dejó de hablarme y aún no sé por qué, y durante todo ese año que yo escribí ‘Las malas’, en el 2018, esas travestis, esas malas, me estuvieron acompañando y yo hice un lindo duelo gracias a ese libro”.

Cada trabajo literario muestra la evolución del autor, ¿cuál sería la tuya?

“El psicoanálisis… entre un libro y otro comencé a hacer psicoanálisis aquí en Argentina, yo llegué a mi analista muy débil, muy triste, con muy pocas ganas de vivir, estaba muy lastimada (…) y gracias a este dejé de mirarme con pena, con miseración, con lástima, y empecé a hablar desde la magia y los colores que tiene el libro”.

¿Tienes algún género preferido?

“No, porque, si te pones a pensar, ‘Las malas’ no puede catalogarse en ningún género, es un libro como las travestis, es un libro que no se sabe si es una crónica, una novela, una autobiografía, una crónica policial, poesía… Cada libro debe ser una experiencia nueva”.

¿Qué te gusta leer?

“Esas escrituras que te hacen reír, no sé por qué a veces los escritores son muy solemnes, entonces, cuando aparece algo que tiene chispa, me fascina (…) soy una fiel seguidora de Margaret Atwood, yo siempre vuelvo a ella porque me parece que hay algo muy interesante en su forma de escritura, ella dice: ‘si una supiera que va escribir, no escribiría nunca’”.

¿Cómo es tu proceso de escritura?

“Por lo general trato que me agarre con la cama tendida, soy un poco supersticiosa con eso (…) disfruto mucho de ir con mi cuadernito y mi pluma cuando estoy en la fila de los bancos, en los aeropuertos, esperando un colectivo o esperando para entrar a una reunión”.

¿En qué momento te nace el gusto por escribir?

“Comecé a escribir a los cinco años, era muy pequeña cuando empecé a leer, mis padres se tomaban el tiempo para enseñarme, mi mamá me enseñaba a leer y mi papá me enseñaba a escribir y desde ese momento yo empecé a escribirles frases de amor (…) ya más literariamente, yo conocí a Lorca a los 10 años y comencé a intentar escribir poemas”.

¿Tienes algún libro en puerta?

“Con ediciones Documenta, que es la editorial de ‘El viaje inútil’, hay una especie de ensayo sobre los buscavidas, que en México les dicen vendedores ambulantes, hago una relación entre las travestis, las escritoras y los buscavidas; también hay un libro de relatos con editorial Planeta que saldrá el año que viene. Yo escribo todos los días, voy llenando páginas y en algún momento eso se convierte en un libro, como me sucedió con ‘Las malas’, ‘El viaje inútil’ y otros tantos”.

A la par haz labrado una carrera importante en teatro, cine y televisión, ¿qué proyecto te ha dejado un aprendizaje importante?, y ¿tienes alguno en puerta en estas áreas?

“El que más aprendizaje me dejó fue la primera obra de teatro que hice, ‘Carnes tolendas’, era una obra autobiográfica y estaba toda cruzada por los textos de García Lorca, por sus personajes femeninos; a mí me tocó viajar por toda Argentina haciéndola y hacerla un día en un teatro para 500 personas y otro día en el patio de una casa, en la cárcel o en una fiesta patronal, a mí me enseñó muchísimo sobre la actuación y la relación de las actrices con el público. Ahora estoy trabajando en la adaptación cinematográfica de una novela mía que se llama ‘Tesis sobre una domesticación’, junto a Javier van de Couter, director de la cinta ‘Mía’; estaré en el guion y como protagonista y tengo un proyecto que es una obra de danza que viene más lenta por la pandemia”.