Armenia y Azerbaiyán, al borde de la guerra por combates en Nagorno-Karabaj

Azerbaiyán, que cuenta con el apoyo de Turquía, y Armenia, que tiene el respaldo de Rusia, protagonizaron combates, bombardeos aéreos y ataques de artillería en la región de Nagorno-Karabaj

Por lo menos 16 soldados y cinco integrantes de una familia murieron –este domingo 27 de septiembre– como consecuencia de los peores combates entre Armenia y Azerbaiyán desde 2016; lo que han reactivado los temores sobre la inestabilidad política y militar en el Cáucaso Sur, una región por donde pasan oleoductos que conducen petróleo y gas hacia los mercados internacionales.

Los recientes enfrentamientos armados entre los dos antiguos integrantes de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que libraron una guerra durante la década de 1990, fueron el colofón de un extenso conflicto por el control de Nagorno-Karabaj, una región separatista ubicada en territorio azerbaiyano y gobernada por una etnia armenia.

Autoridades locales de Nagorno-Karabaj informaron que 16 militares fallecieron y más de 100 elementos castrenses resultaron heridos, luego de que tropas azerbaiyanas lanzaran un ataque aéreo y de artillería. Tras la ofensiva militar azerbaiyana, los gobiernos armenio y de Nagorno-Karabaj declararon la ley marcial y movilizaron a su población masculina.

Por su parte, el Gobierno de Azerbaiyán –que también decretó la ley marcial– aseguró que sus Fuerzas Armadas respondieron a bombardeos armenios y tomaron el control de siete aldeas; sin embargo, funcionarios locales de Nagorno-Karabaj negaron dicha versión. Autoridades azerbaiyanas reportaron que cinco miembros de una familia perdieron la vida como consecuencia de bombardeos armenios.

Estos combates desencadenaron una oleada de reacciones diplomáticas para evitar el estallido de una nueva fase del añejo conflicto entre Armenia, de mayoría cristiana, y Azerbaiyán, cuya mayor parte de su población es musulmana; mientras Rusia pidió un alto al fuego, Turquía mostró su apoyo a Azerbaiyán.

Los oleoductos que trasportan petróleo y gas natural del mar Caspio desde Azerbaiyán hacia el resto del mundo pasan en las inmediaciones de Nagorno-Karabaj. Desde julio pasado, Armenia advirtió sobre los riesgos a la seguridad en el Cáucaso Sur tras una amenaza azerbaiyana de atacar una planta nuclear como posible represalia.

Después de un conflicto surgido a raíz del colapso de la URSS en 1991, la región de Nagorno-Karabaj se separó del resto de Azerbaiyán. Pese a que se acordó una tregua luego de tres años, y tras la muerte y desplazamiento forzado de miles de personas, ambos países asiáticos se acusan frecuentemente de ataques en torno a Nagorno-Karabaj y a lo largo de la frontera entre las dos naciones.

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, afirmó que las tropas azerbaiyanas atacaron objetivos civiles, entre ellos la capital de la región separatista de Nagorno-Karabaj, la ciudad de Stepanakert, y prometió lo que calificó como “una respuesta proporcionada”.

“Nos mantendremos fuertes junto a nuestro ejército para proteger nuestra patria de la invasión azerí”, señaló el mandatario armenio por medio de su cuenta de Twitter.

Mientras tanto, el Gobierno de Azerbaiyán desmintió un comunicado de prensa emitido por el Ministerio de Defensa de Armenia que afirmó haber derribado helicópteros y destruido tanques azerbaiyanos; asimismo, aseveró que tropas armenias lanzaron ataques “deliberados y selectivos” a lo largo de toda la frontera.

“¡Defendemos nuestro territorio, nuestra causa es correcta!”, declaró el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, en discurso televisado en cadena nacional.

Ante el recrudecimiento de las hostilidades entre Bakú y Ereván, el Gobierno de Turquía informó que estableció contacto con el Grupo de Minsk, el cual desempeña el papel de mediador entre Armenia y Azerbaiyán; Rusia, Francia y Estados Unidos son copresidentes de dicho organismo multilateral.

Por su parte, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, conservó vía telefónica con el primer ministro de Armenia; mientras tanto, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, habló por teléfono con su homólogo de Azerbaiyán.

Ankara prometió a apoyar a su tradicional aliado, Azerbaiyán, y sostuvo que Armenia es “la principal amenaza para la paz en la región” y pidió “a todo el mundo que esté con Azerbaiyán en su batalla contra la invasión y la crueldad”.