La tempestad que se avecina…

De ser aprobado por el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ─el 1 de octubre─ el proyecto del ministro Luis María Aguilar sobre la consulta popular propuesta por Andrés Manuel López Obrador, sobre si debe investigarse y ─en su caso─ sancionar la presunta comisión de delitos por parte de los expresidentes, se avecina una verdadera tempestad.

Primero, porque el proyecto plantea la inconstitucionalidad del objeto de la consulta ─entre otras cosas─ pues “pretende que se sometan a la decisión mayoritaria el acceso a la justicia de los habitantes del país, la vigencia de los derechos humanos y la fuerza vinculante de la Constitución, lo cual no puede estimarse válido, porque no puede considerarse que la Constitución permita un mecanismo para desobedecerse a sí misma ni para generar más excepciones que las que expresamente establece en su aplicación, por el contrario, la Constitución obliga y protege a todas las personas en el país”, consigna el documento.

Y una argumentación jurídica simplemente no embona en el obcecado esquema mental del presidente, ya que para él “hay una maraña de normas que impiden avanzar para hacer justicia”. Así lo declaró tras la renuncia de Jaime Cárdenas Gracia como director del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado; quien reveló que el mandatario cuestionaba su formación como abogado, porque su insistencia en acatar “procesos burocráticos y administrativos” era vista como un obstáculo para tomar decisiones y conseguir resultados.

Una gran tormenta se aproxima, en segundo lugar, porque él ─ya lo dijo también─ exige una fidelidad absoluta: “pedimos lealtad a ciegas al proyecto de transformación, porque el pueblo nos eligió para eso, para llevar a cabo un proyecto de transformación”; no cabe pues, como manifestó Cárdenas Gracia, la “lealtad reflexiva”; y el no darle la razón en la consulta generará una avalancha de descalificaciones para exhibir a los ministros de la Corte…

De hecho, al enterarse del proyecto de resolución ─a bote pronto─ consideró: “Pues eso es lo que manejó desde el principio Felipe Calderón. Yo opino distinto”, y pidió a los ministros que aunque resolvieran de conformidad con las leyes, también tomaran en cuenta “el sentimiento del pueblo”.

Se cree poseedor de la verdad y está convencido de que los demás poderes deben ir en la misma línea, de que nadie tiene la estatura moral para cuestionar sus deseos y decisiones; por eso ha ido perdiendo la capacidad de escuchar… y en política, eso da pie a nubarrones y a aguaceros constantes; las renuncias de colaboradores cercanos son una muestra.

“La ineficacia igual que la corrupción, juegan en el lado de los mismos que construyeron la sociedad de los privilegios mexicana que el presidente busca y quiere desaparecer”, dijo Germán Martínez en su carta de renuncia al Consejo Técnico del Instituto Mexicano del Seguro Social.

“Estoy convencido de que toda política económica debe realizarse con base en evidencia, cuidando los diversos efectos que esta pueda tener y libre de todo extremismo, sea este de derecha o izquierda”, escribió Carlos Urzúa al renunciar a la Secretaría de Hacienda.

“Este gobierno no reconoce la recomendación de violación de derechos de los niños, desacata las órdenes judiciales que le ordena reponer estancias infantiles por violar los derechos adquiridos de los niños. Voté por 4t, pido perdón”, tuiteó Clara Torres Armendáriz, después de renunciar a la Dirección del Programa de Estancias Infantiles.

“El motivo, que le he expresado personalmente, es mi diferendo por su decisión de política pública, de trasladar al ámbito militar de la Secretaría de Marina, las funciones eminentemente civiles de los puertos, de la Marina Mercante y de la formación de marinos mercantes, que ha estado a cargo de la SCT desde 1970 (…) Lamento profundamente no haber tenido éxito en transmitirle mi convicción y mi preocupación, sobre la grave trascendencia que tiene esta medida para el presente y el futuro de México, tanto en lo económico como lo político”, consignó Javier Jiménez Espriú en su carta de renuncia como Secretario de Comunicaciones y Transportes.

Pero, no hay peor ciego que el que no quiere ver…