Advierten sobre riesgos por falla geológica que cruza el cerro del Cimatario

Para el especialista Gerardo de Jesús Aguirre Díaz, el peligro más bien en el cerro del Cimatario -y en general en Querétaro- son las fallas geológicas que cruzan la ciudad

A pesar de que el Atlas de Riesgo del Estado de Querétaro asegura que el volcán Cimatario -cuyo último evento eruptivo fue hace 5.6 millones de años- este “se considera potencialmente activo, por lo que no se descarta la posibilidad de que pudiera hacer erupción”.

El argumento para etiquetarlo como ‘activo’ –detalla el documento- es que, según investigadores de la UNAM, son ‘inactivos’ aquellos cuya última erupción sucedió hace más de 10,000 millones de años (sic).

Por ello, y para zonificar el área que pudiera ser afectada por las emisiones de este, puntualiza; “fue considerado un radio de 5 km por peligro de flujo de lavas, ya que su actividad histórica registra que este volcán emanó flujos de lava llegando a extenderse hasta 10 Km de distancia”.

Incluso sugiere “explicar a la población sin causar alarma el potencial peligro a la que está expuesta en caso de que el volcán Cimatario hiciera erupción, y señalar posibles albergues a los cuales pudiera acudir en caso de percibir movimientos sísmicos y olores a gases raros”.

Además, propone establecer monitoreos con sismógrafos y tener controlados los movimientos que se den debido al volcán Cimatario, además de que “Brigadas de Protección Civil Estatal junto con PC Municipal, deben de establecer programas de simulacros e involucrar a las poblaciones situadas en las cercanías del volcán y definir rutas de salida que conduzcan a los albergues seleccionados”.

Sin embargo, de acuerdo con el doctor Gerardo de Jesús Aguirre Díaz, investigador del Centro de Geociencias de la UNAM, el Cimatario es un volcán tipo escudo (muy bajito, pero muy amplio en la base; no tiene pendientes fuertes como el Popo o el de Colima) está extinto totalmente.

“No hay posibilidades de que se vuelva a activar. Su última actividad fue hace 5.6 millones de años, es una edad que yo mismo obtuve. Ese volcán casi no ha sido estudiado por nadie, creo que solo por mí”, explicó en entrevista con Códigoqro.

De hecho, el vulcanólogo detalló que de la última lava que arrojó, tomó un par de muestras hace varios años y de ahí resultó la edad de 5.6 millones de años. Así, concluyó que, desde el punto de vista volcánico, El Cimatario no representa ningún riesgo.

El verdadero riesgo…

Sin embargo, para el especialista, el peligro más bien en El Cimatario -y en general en Querétaro- son las fallas geológicas que cruzan la ciudad.

Las fallas, explicó, son fracturas con algún tipo de movimiento; y cada que hay este movimiento sucede un sismo. El último ejemplo de una falla en Querétaro que tuvo movimiento sísmico fue en 1998, en San Fandila, recordó.

“Se sorprendieron las autoridades porque nunca tiembla, con epicentros en Querétaro (cuando se siente un temblor es con epicentros que están muy lejos de aquí, allá en la costa de Guerrero o en la de Michoacán); pero hay sismos locales que se relacionan con fallas geológicas”, manifestó.

Aguirre Díaz describió que el volcán Cimatario está cortado por una gran falla, la cual se ve desde todos lados, “es el escarpe que se ve en la zona centro sur, conocida como El Tángano. Ese paredón donde saltaban en parapente, es un escarpe formado por una falla ¡Y vea el tamaño de escarpe de 200 metros de elevación! Esta falla geológica empieza en Huimilpan; pasa por el Cimatario, lo corta; sigue adelante y pasa hacia el norte, hasta llegar a La Solana”.

Cuestionado sobre qué deberían tomar en cuenta las autoridades a partir de esto, el especialista indicó que, si bien la recurrencia de la sismicidad en Querétaro es muy baja, afortunadamente, “sí hay el riesgo de que en algún momento dado pueda moverse alguna de tantas fallas que cruzan el valle de Querétaro y pudieran ocasionar un sismo”.

Puntualizó que en el campus Juriquilla de la UNAM hay un sismógrafo que está permanentemente funcionando para registrar los movimientos cercanos a Querétaro; pero, consideró que se requieren más, pero que debido a su costo no se tienen.

Por ello, concluyó que el gobierno debería apoyar para comprar al menos dos sismógrafos más e instalar más estaciones sísmicas; lo que permitiría un mejor control de las señales de movimiento debajo del subsuelo.

Cambios de uso de suelo alrededor del Cimatario

Sobre las autorizaciones y cambios de uso de suelo para -por ejemplo- construir fraccionamientos, alrededor de El Cimatario consideró que no se está tomando en cuenta la existencia de la falla.

“Cuando estuvo en 1998 el estudio sobre la sismicidad de San Fandila, hicimos ese primer mapa de las fallas de Querétaro, las ubicamos, las identificamos. Algunas son fallas que tal vez no se hayan movido en muchos millones de años, pero no podemos descartar que puedan reactivarse en cualquier momento (aunque pueden pasar miles de años)… como que dijeron ‘no pasa nada’ , pero nosotros no podemos descartar que cualquiera de estas fallas se mueva, porque de la mayoría no sabemos cuándo fue el último movimiento que tuvieron y pueden haber pasado ya miles de años y a esa falla ya le toca moverse”, advirtió.

Planes de emergencia y medidas de mitigación…

Según el Atlas de Riesgos del Municipio de Querétaro, la capital se encuentra en el campo volcánico del Cinturón Volcánico Transmexicano, “por lo que el territorio municipal es susceptible a la aparición de nuevos volcanes o a la erupción de los volcanes activos cercanos”.

Sin embargo, agrega que “no es posible determinar mediante ningún método, la aparición de un nuevo volcán en una zona geográfica dada; ni predecir un evento eruptivo de un volcán activo”.

Pero, recuerda que -antes de una erupción- “los volcanes presentan disturbios precursores que si se detectan y analizan a tiempo permiten anticiparse a las erupciones y prevenir a las comunidades en riesgo implementando planes de emergencia y medidas de mitigación”.

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