¿Goza de ‘buena salud’ la cuarta transformación?

La algarabía del 1 de julio, por el triunfo de quien se ha ostentado como la “esperanza de México”, poco a poco se ha ido convirtiendo en cierta preocupación en diversos sectores; por lo que el destino le depara al país.
¿De qué se trata esto de la prometida “cuarta transformación”? Más allá de que Andrés Manuel ansíe que su gestión pase a la historia como un momento clave -como lo fueron la Independencia, la Reforma y la Revolución- para llevar a cabo el cambio profundo que requiere este país, no basta con haber ganado la elección.
Todavía no rinde protesta como Presidente de la República, y su imagen –así como la de los partidos que lo han abanderado- se ha ido desgastando.
Por un lado está el hecho de que López Obrador pretenda someter a consulta decisiones de Gobierno que, como el estadista en el que quiere convertirse, debería simplemente ejecutar; para eso se le dio el poder de llegar a la presidencia… ¡ahí está el caso de qué hacer con el NAICM!
Hacer un sondeo, vía Twitter, para que “el pueblo que es sabio y no se equivoca” decida cómo debe llamarse el nuevo tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá; francamente raya en la ridiculez. “¿Qué nombre te parece mejor de las siguientes propuestas? (A) TEUMECA: T.ratado / E stados U.nidos / ME xico / CA nadá. (B) T-MEC: T.ratado / M.éxico / E.stados unidos / C.anadá. (C) NINGUNO DE ESTOS.”
Y por otro lado, están quienes lo acompañan en la transformación que quiere llevar a cabo: ahí, los disparates de Fernández Noroña; la boda “fifí” de César Yáñez; la marea alcalina del diputado federal Manuel Huerta Martínez, para justificar el quedarse dormido en su curul; el diputado Cipriano Charrez Pedraza, involucrado en un accidente automovilístico en el que falleció una persona; la diputada plurinominal del PT en el Estado de México, Martha María del Carmen Delgado, incapaz siquiera de mantener una lectura fluida y de proporcionar datos precisos sobre la entidad en la que vive…
Así, el gran reto de esta “nueva” clase política es mostrar altura de miras; de lo contrario, la cuarta transformación acabará en una mera reagrupación del poder, con rostros distintos, pero con el mismo comportamiento y los mismos vicios… Y no, no es una cuestión de clases…
Ni tampoco, como acusó en un tuit la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, es guerra sucia: “A quienes pretenden generar mal querencias en contra de @lopezobrador_ les recuerdo que a pesar de su guerra sucia más de 30 millones de personas votaron por él. Nuestro presidente está blindado, por el pueblo, la #CuartaTransformación ‘goza de buena salud’.”
¡Por Dios, un poco de autocrítica no les vendrá mal!