Aumento de fraudes cibernéticos, un daño más de la pandemia

El vocero nacional de Buró de Crédito, Wolfgang Erhardt, mencionó que, según datos de la compañía Google, diariamente se envían 18 millones de correos electrónicos no deseados para robar información

A través de imágenes o mensajes de texto apócrifos enviados por mensajería instantánea, llamadas telefónicas en las que simulan pertenecer a instituciones gubernamentales o financieras, correos electrónicos basura e, incluso, mediante ventanas emergentes que redirigen a páginas de Internet falsas, los ciberdelincuentes buscan conseguir los datos de las personas para sacar un beneficio económico de manera ilícita.

De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), las actividades mencionadas forman parte de las modalidades de lo que se conoce como fraude cibernético, es decir, estafas que utilizan la red para realizar transacciones ilegales, pues los defraudadores se aprovechan del desconocimiento o poco cuidado que tienen las personas con su información y al utilizar los servicios financieros en línea.

Aunque las prácticas en cuestión no son nuevas, durante la pandemia por COVID-19 el cibercrimen ha aumentado.

Al respecto, la alta representante para Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas, Izumi Nakamitsu, el 22 de mayo de este año en la reunión “Estabilidad cibernética, prevención de conflictos y desarrollo de capacidades”, señaló: “La pandemia de COVID-19 ahora nos está moviendo hacia una mayor innovación tecnológica y colaboración en línea. Muchos estarían de acuerdo en que la conectividad digital será clave para nuestra recuperación en la era post-COVID. Sin embargo, el cibercrimen asociado también está en aumento, con un aumento del 600 por ciento en correos electrónicos maliciosos durante la crisis actual”.

El vocero nacional de Buró de Crédito, Wolfgang Erhardt, mencionó que, según datos de la compañía Google, diariamente se envían 18 millones de correos electrónicos no deseados para robar información, una actividad que, refirió, hasta antes de la pandemia de coronavirus se realizaba, principalmente, mediante la obtención, por distintas vías, de la credencial de elector o fotografías de esta, así como al sustraer de la basura o buzón estados de cuenta bancarios o cualquier papel con información personal.

“Si el delincuente no solamente te robó dinero, hay posibilidad de que traten de sacar un crédito a tu nombre. Hay delincuentes muy sofisticados que van por los créditos grandes: un crédito de auto, hasta un crédito hipotecario. Hay delincuentes diferentes que se van por cosas más pequeñas: un plan de telefonía celular, por ejemplo; no quieren el plan, quieren el teléfono, luego, a revenderlo”, advirtió.

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